La inocencia de la vida
Yace en lo que la memoria resta
Para ganancia de espacio.
Pobre, pues, de los acorralados
En las cada vez más sabias
Y deshabitadas estancias de la memoria,
Sin otro cuerpo para embarcar
Que estas líneas a ninguna parte.
José Carlos Cataño

3 comentarios:
Me he animado y me será más fácil, seguirte desde aquí.
Besitosssss ;-))
Ya me dirás cómo pongo eso de seguidores y poder ir directamente al tuyo.
Avril, precioso tu blog, me encantan las poesias
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